Saturday, February 23, 2008

Las cadenas del miedo

Les comparto un artículo que me encontré, me pareció breve pero bueno, y creo que nos brinda la oportunidad de analizarnos y aplicarlo a nuestra vida. Echenle un lente ;)


Una de las grandes tentaciones de nuestra generación es el miedo. Y una de las más extendidas. Al menos yo me encuentro cada vez con más personas que viven acobardadas, a la defensiva, no tanto por lo que les ocurre cuanto por lo que puede venir.
Y lo peor del miedo es que es una reacción espontánea y -a poco que el hombre se descuide- casi inevitable. Sobre todo en los grandes períodos de cambios como el que vivimos.
Quizá lo más característico de nuestra civilización sea, precisamente, el endiablado ritmo con que ocurren las cosas. Lo que ayer mismo era normal, hoy se ha convertido en desusado. Las ideas en que nos sosteníamos son socavadas desde todos los frentes. La inseguridad se nos ha vuelto ley de vida. La gente mira a derecha e izquierda inquietamente y te pregunta: Pero ¿qué es lo que nos pasa? Y no se dan cuenta de que lo que nos pasa es, precisamente, que no sabemos qué es lo que nos pasa.
Y surge el miedo. El hombre -lo queramos o no- es un animal de costumbres. En cuanto pasan las inquietudes de la juventud, todos tendemos a instalarnos: en nuestras ideas, en nuestros modos de ser y de vivir. Cuando alguien nos lo cambia, sentimos que nos roban la tierra bajo los pies. Y, al sentirnos inseguros, brota el miedo.
Un miedo que se percibe en todos los campos: hay creyentes angustiados que temen que les «cambien» la fe. Hay padres que tiemblan de sólo pensar en el futuro de sus hijos. En el campo político son muchos los que ya cambiaron las ilusiones de siglo XX por los miedos del XXI.
Y hay que decir sin rodeos que no hay mejor camino para equivocarse que el que juzga y construye sobre el miedo. Porque si el pánico paraliza el cuerpo del que lo sufre, también inmoviliza y encadena su inteligencia. El miedoso se vuelve daltónico -ya no ve sino las cosas que le amenazan. Y no se puede construir nada viviendo a la defensiva.
El miedoso es alguien que apuesta siempre por el «no» en caso de duda. Se rodea de prohibiciones y murallas y termina provocando los efectos contrarios a los que aspira. Un padre aterrado ante el futuro de sus hijos no tardará mucho en convertirlos en rebeldes. Un obispo o un cura que tiembla ante el futuro de la fe fabricará descreídos o resentidos. Un viejo que teme la muerte se olvidará de vivir. Un joven dominado por el temor se volverá viejo antes de tiempo.
Esto, naturalmente, no significa canonizar todo cambio. Hay cambios con los que el mundo avanza (y deben ser apoyados por todos) y algunos con los que se camina hacia atrás. Y habrá que resistir frente a ellos. Pero resistir desde la seguridad de aquello en lo que se cree, no desde el pánico de lo que se teme. El miedoso no se atreve a confesárselo, pero en realidad teme porque no está seguro ni de sus creencias ni de si mismo. Entonces se defiende y patalea. Pero ya no defiende su verdad, sino su seguridad.
No hay que tener miedo. Nunca. A nada. Salvo a nuestro propio miedo.

Fuente: Razones para el amor (Catholic.net)
Autor: José Luis Martín Descalzo

Concluyo todo esto con una frase que me parece más que adecuada: "El que ama, no sabe temer" o a la inversa, "El que teme, no sabe amar". Ouch! jaja ¿Y ustedes que dicen?

Friday, February 08, 2008

El 14 de Febrero... u otro día cualquiera

Comparto con ustedes una breve reflexión que me ha llegado un día, entre uno de esos millones de "flyers" que recibes en medio de tu rutina dentro de un mundo del que es dueño la mercadotecnia.

Gracias a mi puesto de profesor de literatura en un colegio de enseñanza media he descubierto algo interesante. En "Historia de dos ciudades", Sydney Carton, quería que Lucie Manette lo amaa. Al final dio la vida para que ella fuera feliz. Otelo no podía creer que su esposa Desdémona le era fiel. Rose of Sharon, en a novela de John Steinback "Las uvas de la ira", anhelaba un abrazo.
Uno de mis alumnos, durante una conversación sobre Helen Keller y "El milagro de Ana Sullivan", comentó: -Se puede decir que Ana Sullivan, la profesora de Helen, también era ciega como ella, hasta que descubrió que quería a Helen y Helen a ella-. Una alumna me comentó que le gustaba leer porque percibía el amor de ciertos autores por ella. La mayor parte de la literatura que vale -por no decir de toda- trata de personas que solo quieren que se les ame. Todos queremos que nos abracen y nos quieran.
Al final de la novela corta de León Tolstoi "Muerte de Ivan Ilyich", el padre agonizante teme morir y se da cuenta de lo vanidosa y ambiciosa que es su esposa. De pronto, el hijo aparece junto al lecho. Toma la mano del padre, y llora. En ese momento, el padre descubre pr fin el objeto de la vida: en el amor. Muere sin temor, con pleno conociminto de lo que es más valioso.
Robert Frost escribió: -Dónde hay que amar es en la Tierra-. Como profesor de literatura, he comprobado que ciertamente el corazón humano es lo que importa. El 14 de febrero celebramos la necesidad que tiene el género humano de amar y ser amado.


Christopher de Vinck
(Daily Guideposts 1994)


Es un breve pensamiento que quisá, en apariencia, no dice mucho, pero tiene un fondo realmente muy bueno que es el que quiero compartir con ustedes. Solemos quejarnos del 14 de febrero por ser un día más de esos tan 'mercadotecnizados' que nos atrapan y envuelven y terminan deáandonos deudas por todo el mes siguiente. Podemos ver el día de San Valentín como un día así, podemos pintar con corazones rojos y besos cada momento del día del Amor y la Amistad, pero no tendrá ningún sentido ni aceptar ni rechazar el 14 de febrero como un día así.
Esta fecha tan especial puede tomar un sentido muy grande si se le toma como la última línea del artículo en cuestión nos lo refiere: el día para celebrar la NECESIDAD que el SER HUMANO tiene de AMAR y SER AMADO. El hombre es así, necesita recordatorios, necesita signos que representen todo aquello que no es visible; el hombre es así, pero si sabemos enfocarlo puede ser una característica creativa muy grande de la cual podamos sacar mucho jugo. Y no celebremos la necesidad en sí, sino el hecho de nuestra realida de seres con capacidad y acto de amados y amantes.
Este 14 de Febrero, aprovéchenlo como es debido, recuerden el objeto real de la vida, el que nos dará la felicidad: amar. Trasciendan los aspectos tan materiales de los que nos atiborramos y den, ese día y siempre, signos del amor que le tienen a sus seres queridos, y aprendan a recibir y corresponder a los que los otros les den.

Friday, February 01, 2008

Cántico Espiritual

Vaya que Dios se nos hace presente en tantas cosas que a veces, aunque parece fácil negarlo y querer decir NO, no puedo creer que esté ahí, ¡¡carambas!!, simplemente a la vez es inevitable saber que sigue estando en algún lado y tenemos que encontrarlo.

¿A dónde te escondiste, Amado mío
y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiendo herido;
salí tas ti clamando, y eras ido.
¿Dónde estás Amado mío?, ¿dónde estás?,
¿dónde estás?
Pastores los que fuerdes
allá por las majadas al otero,
si por ventura vierdes
a Aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.
Buscando mis amores
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado!,
¡oh prado de verduras
de flores esmaltado!
decid si por vosotros ha pasado.
SAN JUAN DE LA CRUZ
Pues les dejo esta reflexión tan hermosa, y luego pondré más cosas de él, se está volviendo mi maestro del amor en muchos sentidos y ya verán poco a poco porque. Por lo pronto, ¿diganme si no es una fregonería? Almenos conmigo sí le dió en el ¿dónde estás? Pero ya verán después como todo va fluyendo al fin hacia "La fonte", compartiré eso con ustedes después. SMNP