Comparto con ustedes una breve reflexión que me ha llegado un día, entre uno de esos millones de "flyers" que recibes en medio de tu rutina dentro de un mundo del que es dueño la mercadotecnia.
Gracias a mi puesto de profesor de literatura en un colegio de enseñanza media he descubierto algo interesante. En "Historia de dos ciudades", Sydney Carton, quería que Lucie Manette lo amaa. Al final dio la vida para que ella fuera feliz. Otelo no podía creer que su esposa Desdémona le era fiel. Rose of Sharon, en a novela de John Steinback "Las uvas de la ira", anhelaba un abrazo.
Uno de mis alumnos, durante una conversación sobre Helen Keller y "El milagro de Ana Sullivan", comentó: -Se puede decir que Ana Sullivan, la profesora de Helen, también era ciega como ella, hasta que descubrió que quería a Helen y Helen a ella-. Una alumna me comentó que le gustaba leer porque percibía el amor de ciertos autores por ella. La mayor parte de la literatura que vale -por no decir de toda- trata de personas que solo quieren que se les ame. Todos queremos que nos abracen y nos quieran.
Al final de la novela corta de León Tolstoi "Muerte de Ivan Ilyich", el padre agonizante teme morir y se da cuenta de lo vanidosa y ambiciosa que es su esposa. De pronto, el hijo aparece junto al lecho. Toma la mano del padre, y llora. En ese momento, el padre descubre pr fin el objeto de la vida: en el amor. Muere sin temor, con pleno conociminto de lo que es más valioso.
Robert Frost escribió: -Dónde hay que amar es en la Tierra-. Como profesor de literatura, he comprobado que ciertamente el corazón humano es lo que importa. El 14 de febrero celebramos la necesidad que tiene el género humano de amar y ser amado.
Christopher de Vinck
(Daily Guideposts 1994)
Es un breve pensamiento que quisá, en apariencia, no dice mucho, pero tiene un fondo realmente muy bueno que es el que quiero compartir con ustedes. Solemos quejarnos del 14 de febrero por ser un día más de esos tan 'mercadotecnizados' que nos atrapan y envuelven y terminan deáandonos deudas por todo el mes siguiente. Podemos ver el día de San Valentín como un día así, podemos pintar con corazones rojos y besos cada momento del día del Amor y la Amistad, pero no tendrá ningún sentido ni aceptar ni rechazar el 14 de febrero como un día así.
Esta fecha tan especial puede tomar un sentido muy grande si se le toma como la última línea del artículo en cuestión nos lo refiere: el día para celebrar la NECESIDAD que el SER HUMANO tiene de AMAR y SER AMADO. El hombre es así, necesita recordatorios, necesita signos que representen todo aquello que no es visible; el hombre es así, pero si sabemos enfocarlo puede ser una característica creativa muy grande de la cual podamos sacar mucho jugo. Y no celebremos la necesidad en sí, sino el hecho de nuestra realida de seres con capacidad y acto de amados y amantes.
Este 14 de Febrero, aprovéchenlo como es debido, recuerden el objeto real de la vida, el que nos dará la felicidad: amar. Trasciendan los aspectos tan materiales de los que nos atiborramos y den, ese día y siempre, signos del amor que le tienen a sus seres queridos, y aprendan a recibir y corresponder a los que los otros les den.
Gracias a mi puesto de profesor de literatura en un colegio de enseñanza media he descubierto algo interesante. En "Historia de dos ciudades", Sydney Carton, quería que Lucie Manette lo amaa. Al final dio la vida para que ella fuera feliz. Otelo no podía creer que su esposa Desdémona le era fiel. Rose of Sharon, en a novela de John Steinback "Las uvas de la ira", anhelaba un abrazo.
Uno de mis alumnos, durante una conversación sobre Helen Keller y "El milagro de Ana Sullivan", comentó: -Se puede decir que Ana Sullivan, la profesora de Helen, también era ciega como ella, hasta que descubrió que quería a Helen y Helen a ella-. Una alumna me comentó que le gustaba leer porque percibía el amor de ciertos autores por ella. La mayor parte de la literatura que vale -por no decir de toda- trata de personas que solo quieren que se les ame. Todos queremos que nos abracen y nos quieran.
Al final de la novela corta de León Tolstoi "Muerte de Ivan Ilyich", el padre agonizante teme morir y se da cuenta de lo vanidosa y ambiciosa que es su esposa. De pronto, el hijo aparece junto al lecho. Toma la mano del padre, y llora. En ese momento, el padre descubre pr fin el objeto de la vida: en el amor. Muere sin temor, con pleno conociminto de lo que es más valioso.
Robert Frost escribió: -Dónde hay que amar es en la Tierra-. Como profesor de literatura, he comprobado que ciertamente el corazón humano es lo que importa. El 14 de febrero celebramos la necesidad que tiene el género humano de amar y ser amado.
Christopher de Vinck
(Daily Guideposts 1994)
Es un breve pensamiento que quisá, en apariencia, no dice mucho, pero tiene un fondo realmente muy bueno que es el que quiero compartir con ustedes. Solemos quejarnos del 14 de febrero por ser un día más de esos tan 'mercadotecnizados' que nos atrapan y envuelven y terminan deáandonos deudas por todo el mes siguiente. Podemos ver el día de San Valentín como un día así, podemos pintar con corazones rojos y besos cada momento del día del Amor y la Amistad, pero no tendrá ningún sentido ni aceptar ni rechazar el 14 de febrero como un día así.
Esta fecha tan especial puede tomar un sentido muy grande si se le toma como la última línea del artículo en cuestión nos lo refiere: el día para celebrar la NECESIDAD que el SER HUMANO tiene de AMAR y SER AMADO. El hombre es así, necesita recordatorios, necesita signos que representen todo aquello que no es visible; el hombre es así, pero si sabemos enfocarlo puede ser una característica creativa muy grande de la cual podamos sacar mucho jugo. Y no celebremos la necesidad en sí, sino el hecho de nuestra realida de seres con capacidad y acto de amados y amantes.
Este 14 de Febrero, aprovéchenlo como es debido, recuerden el objeto real de la vida, el que nos dará la felicidad: amar. Trasciendan los aspectos tan materiales de los que nos atiborramos y den, ese día y siempre, signos del amor que le tienen a sus seres queridos, y aprendan a recibir y corresponder a los que los otros les den.




4 comments:
Bueno. Me parece una bonita reflexión la que hace el profesor de literatura, muy acertada en las palabras. Sin duda que los seres humanos necesitamos el amor de otros seres humanos, así como otros necesitan que nosotros los amemos. Precisamente por lo que dice Robert Frost (por cierto, te recomiendo fuertemente el poema "Nothing Gold Can Stay" del mismo cuate) de que en la tierra es donde hay que amar. Creo, y es una creencia totalmente personal, que lo que tenemos que amar es a los demás seres humanos con los que nos relacionemos. Y tú sabes de qué clase de amor estoy hablando. De un amor sencillo, directo y sin etiquetas. De esta forma, si amamos a los demás seres humanos, amaremos a Dios y a todo lo demás, y no amar a Dios directamente, porque en estas cosas puede parecer hasta abstracto. Excelente reflexión, aprovecho la ocasión para decirte que me da mucho gusto y estoy muy agradecido de que seas mi amiga. Aprovechando la reflexión para el 14, pues...
rocker/MATC
Me sumo a lo que comenta el inge. Si bien sigo creyendo que el 14 de febrero es una fecha inventada para que la gente gaste lo poco que le quedó de navidad, creo que el mensaje que nos das es muy acertado. Y arremetiendo de nuevo contra el día de San Valentín, creo que es un pensamiento que no se debe limitar a un día, sino que se debe llevar como convicción personal siempre. Amar y ser amados. Ya lo dijo un hombre de Nazaret hace un buen rato. También te agradezco tu amistad igual que chavo y ya sabes que aquí estamos con lealtad y cariño.
interesante, cuantos años tiene este profesor de literatura, cuanto ha vivido, ainss, que suerte tiene algunos.....
He descuerto hoy tu blog tonteando por la red, cuesta leerlo por el fondo que es muy exagerado y compite con el texto.Solo es una sugerencia
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