La tendencia sexual, hablada sin las desviaciones tan comunes actualmente, es una inclinación natural del ser humano según la cual se perfecciona interiormente.
Así, como seres sexuados, nos desarrollamos interiormente pero también exteriormente al buscar nuestra complementación con las características psico-fisiológicas del sexo contrario. Lo especial es que, a diferencia del animal, nuestra atracción no va en general al sexo contrario sino hacia una persona de ese sexo opuesto que las posee. Y podemos hablar también de amor, ese amor que es voluntario y libre ya que nosotros lo encaminamos a la persona deseada.
Además, la especie humana simplemente no podría existir sin la tendencia sexual y sus relaciones entre hombres y mujeres. De hecho, la existencia de la especie es el primer fin que posee la impulsión, dándole así a esta tendencia un significado existencial, que a la vez está alimentado con el amor de la pareja y el amor a esa nueva existencia de la que estarán siendo mediadores, la existencia de su hijo.
La iglesia-personalista ofrece una interpretación muy adecuada a la dignidad debida de toda persona, y dice que el fin primordial de la tendencia sexual o impulsión (en el amor conyugal, como es más digno) es la procreación de los hijos, su fin secundario la ayuda mutua y el tercero el remedio a la concupiscencia.
En palabras de alguien totalmente sabio:
“Ese es el carácter que posee el amor conyugal en su plenitud, el amor del hombre y de la mujer que conscientemente han decidido participar en el orden de la existencia y servir a la especie homo”
Karol Wojtyla.
MöÖnîë*




4 comments:
pues a mi parecer (y con todo el respeto que se merece el hoy finado Karol Wojtyla)creo que se queda muy atrás... no sé si hoy en día el matrimonio realmente "dignifique" la realidad de la pareja (más bien parece que evidencia cuán poco se le toma en serio y cómo se puede convertir en esclavitud más que en opción de VIDA... claro sin negar sus muchas, honorables y sanas excepciones), y mucho menos creo que deba ponerse como fin primario la procreación, porque lo que sucede es que de ser así, se sigue pensando que el amor de pareja (erótico y genital o no) no son suficientemente dignos por sí mismos... o producen y se "trascienden" (y con esto los capitalistas neoliberales están muy contentos) o corren el grave peligro de amarse gratuitamente (perdón por la ironía), sin olvidar cómo hay muchas perversiones (y no necesariamente de las que se condenan en la sociedad "moral") que precisamente por poner en primer lugar la procreación alimentan traumas e insatisfacciones y destruyen relaciones de pareja al poner en primer lugar a los hijos dejando a la pareja como algo en segundo plano (se acaba la intimidad, etc.)... obviamente no todos lo viven así, hay mucha gente sensata... además, Jesús no creo pensara así... pues para el judaísmo la relación de pareja no se justificaba por la procreación, si bien se veía a ésta como algo bueno y deseable... el génesis dice "hombre y mujer los creó" y no agrega "para que tuvieran hijos", esto se agregó mucho tiempo después por ciertos prejuicios contra la sexualidad en su dimensión genital
bueno, hasta aquí, creo que queda mucho por reflexionar y vivir... ahhhh esto no quiere decir que ni el matrimonio ni los hijos puedan ser algo bueno
ok aquí te dejo este comentario para incentivar tu reflexión ;)
Vaya mercedes, sin animo de ofender, coincido enormemente con pepe, no puede ponérsele al matrimonio como fin primordial la procreación ¡Si no somos solo biología!
Esos pensamientos se quedan MUY atrás!!! En el medioevo, en la prehistoria, el satanizar la sexualidad y verlo como algo "sucio" y que debe ser reprimido no hace mas que crear trauma y perversiones aun mayores que si se expresa con naturalidad y se vive abiertamente, con placer con satisfacción que es como debe de ser!!!!
Dios santo, yo de verdad no concibo pensamientos tan atrasados, pienso que la aceptación y el reconocimiento como un ser sexual que dentro de todo busca amor, gratificación y placer (consigo mismo y con los demás) es con mucho lo MAS importante para tener un verdadero pensamiento elevado.
El matrimonio visto como una maquina para hacer hijo es por demás absurdo y esclaviza!! En esto se pinta a la mujer como un objeto que no debe sentir nada y dar hijo ¿como demonios? Todos tenemos derecho a sentir a disfrutar a amar y a ser amados.
No sé merci, pero si me estresa es cocowash tan extremo que tienes, no puedo creer que con tanta información y libros que hay en esta bendita época sigas pensando que el concepto de "pureza" existe y esta reflejado en la castidad y en la sumisión, me parece... Horrible.
jajajajajajaja OOOK rosa lo dijo todo....yo, yo nomas pasaba por aqui planeando decir exactamente lo mismo...
...Creo merci que puedes tener mucho potencial reflexivo...solo recuerda que de tenerlo a desarrollarlo de manera adecuada son cosas MUUUY diferentes...
Creo debes abrir tus horizontes un poco mas... la tendencia sexual es un tema TAAAN amplio...cuando puedas llegar a definirlo definiras la esencia misma del ser humano... por lo tanto creo que lo quieres poner de una manera para nada laica y de un tono cortante y simplificado...
¿donde queda aqui la homosexualidad, bisexualidad o el simplemente jugueteo? y la pasion? que no tiene nada que ver con el amor (aunque de veez en cuando van juntos)...
Insisto, tienes buena redaccion y tambien capacidad reflexiva...solo porvafor abre la perspectiva de tus temas, se subjetiva! da un lado, el otro, etc...
Bueno cuidate mer
OK, habiendo leído los comentarios que pusieron todos aquí, creo que es más que indispensable una buena explicación con respecto a los breves párrafos en los que se presentan, y no se desarrollan, aspectos importantes sobre la tendencia sexual y NATURAL del ser humano. Por este aspecto natural dejé desde el inicio de lado las diferentes desviaciones que tienden a atracciones entre seres humanos del mismo sexo, porque realmente los caso excepcionales en los que traen esta característica inmersa desde su biología son... pues... excepcionales, y no parte de nuestra media en base a la cual tenemos que plantear "definiciones" (muy a pesar de que el ser humano no pueda ser como tal definido porque reduciría su aspecto más importante que es la subjetividad). Bueno, debo aclarar antes que nada que estoy totalmente de acuerdo con sus comentarios con respecto a que es más que obsoleto pensar que el matrimonio pretende exclusivamente la procreación, o más aún, que antepone la generación y educación de los hijos al bien de los cónyuges (en donde va incluídisimo el acto sexual). Esa idea que mantenía el código de derecho canónico en su versión de 1917 ha sido eliminada y corregida por la idea de que los fines del matrimonio son efectivamente la generación y la educación pero TAMBIÉN el bien de los cónyuges, ahora en el código de 1983. Cito aquí una parte del punto de Amor conyugal del libro Lexicón (les debo la bibliografía completa) “Son requisitos esenciales para la existencia de verdadero matrimonio la posibilidad de entrega mutua y la natural orientación de esa entrega la procreación (…) que es suficiente que esté implícita en la orientación natural de la entrega sexual a la fecundidad, es decir, la voluntad no contraria a esa orientación natural: aunque no se unan sexualmente para engendrar, no lo excluyen positivamente”. Con este texto es más que obvio que la Iglesia jamás pretende que los esposos no se unan con un fin distinto a procrear, además de que si así fuese el contacto genital sería muy escaso pues de norma existiría cada 9 meses pues una vez concebido un hijo no habría razón de ser para más relaciones sexuales, y en efecto la Iglesia, y yo misma, promueve las relaciones sexuales pues fortifican la relación de búsqueda del bien de los cónyuges basada en el verdadero amor.
El error en la interpretación de este texto radica, creo, en que se menciona la existencia de la especie como el primer fin de la IMPULSIÓN, pero no es el primer fin del amor conyugal que es más abarcante. La impulsión (como Karol le ha llamado a nuestros “impulsos” para distinguirlos de los animales) radica en el aspecto sexual en la mera atracción entre los sexos diferentes (varón y mujer), y es claro que su primordialidad desde un punto de vista existencial, de sobrevivencia y supervivencia para la especie humana es la procreación, el mantener a la especie. Pero claro que ya desde el aspecto psicológico y espiritual humanos, la complementariedad de los sexos es también parte del atractivo que existe.
De esta manera, la interpretación de la iglesia personalista no brinda elementos ordenados jerárquicamente en el sentido de prioridad (no resulta más importante la procreación a la ayuda mutua, ni esta a remediar la concupiscencia) son elementos que simplemente coexisten y son interdependientes bajo la existencia de verdadero amor (que conlleva a entrega en todos sus niveles) pero sí hace notar la naturalidad de la impulsión a la procreación como fin “primario” en el sentido que, si no existiera, la especie se extinguiría y mantenernos aquí es, hasta cierto punto, de alta importancia (primordial como urgencia pero no necesariamente en importancia).
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