La clonación es una de las formas más aberrantes de manipulación y objetivación de la vida humana. El científico que quisiera poner en práctica tal proyecto sólo podría ser considerado como un `homo faber, cuyo único objeto sería el desarrollo de la investigación y del conocimiento al margen de cualquier tipo de consideración sobre el uso de sus resultados y sobre el destino del hombre creado por él. Dicho científico no actuaría con cistas alacuración del sujeto del que se ocupa: el acto de la clonación no es ciertaqmente un acto terapéutico; no se “clona” un individuo humano para “curarlo”. La clonación tendría, en cambio, el signiicado de una demostración de omnipotencia de la técnica sobre el hombre: la clonación podría mostrar que la técnica es capaz de producir artificialmente un ser humano (a partir, sea claro, de un organismo existente) (…) No sólo se separa el acto unitivo de la pareja heterosexual de la procreación, sino que aún más se separa la procreaci´n de la complementariedad sexual. En otros términos, se produce una vida en laboratorio sin ni siquiera usar células germinales masculinas y femeninas, dado que el patrimonio genético de la vida que se reproduce está ya íntegramente contenido en la única célula somática inserta en el ovocito del que ha sido extraído el núcleo. Esto implica inevitablemente una desaparición de las relaciones padre-hijo y del resto de las relaciones familiares: la copia “producida” en el laboratorio por clonación no tendría ninguna relación de filiación con el organismo adulto genéticamente idéntico.
Fragmento de L’uomo e le frontiere della genetica: la questione della clonazione.
Fuente: L. Palazzini, La Famiglia.





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